martes, abril 19, 2005

¿Por qué es que aún los hombres que están en una relación feliz y miran a las mujeres a su alrededor de ese modo particularmente masculino? Usted sabe, la manera que puede no ser desnudada ;mentalmente por completo a la mujer considerada, pero de un modo desapasionado tiene ciertamente un sentimiento sexual. (Y, según mi manera de pensar, es más ver a la mujer como un contacto sexual potencial que como individuo.) ¿Es algo relacionado con el carácter varonil que está reconocido implícitamente en asumir que los hombres son más proclives que las mujeres a engañar a sus parejas? ¿Que los hombres son los que quieren la excitación sexual, mientras que las mujeres están detrás del apoyo emocional? ¿Que las mujeres pueden consentir tener sexo simplemente para tener cercanía emocional o física? ¿O éstos son meramente estereotipos sexuales pasados de moda que requieren ser re-examinados y abandonados, reconociendo que somos más parecidos que diferentes?
Estas son preguntas difíciles, y cualquier respuesta está ligada a la provocación. El concepto de que los hombres se conducen más sexualmente que las mujeres fue establecido como una cuestión científica por los sociobiólogos, que se esforzaron en explicar el comportamiento en general, y el comportamiento humano de esto, sobre la base de influencias genéticas que se encontraban muy lejos en el tronco evolutivo humano. Así, como una generalidad, los machos dominantes en una sociedad tendrán que ganar el derecho a fecundar a tantas hembras como sea posible - y lo hacen peleando, compitiendo, cortejando a las hembras con muestras de su fuerza y
tamaño. Seguramente, mucho de este comportamiento existe en el reino animal, aunque ciertamente no es un patrón exclusivo del comportamiento de los machos - muchas especies de animales se unen a su pareja para toda la vida, y muchas que no lo hacen forman parejas exclusivas para la época de cría. Aún algunos de los notorios primates sexuados forman parejas de larga duración creo que es así, por ejemplo, es fiel de por vida.

viernes, abril 01, 2005

Las 9 razones

Las 9 razones más comunes por las que ‘ponemos los cuernos’ son
resultado de la búsqueda de la satisfacción de necesidades que no
encontramos en nuestra pareja


Una de las peores traiciones hacia nuestra pareja o por parte de
ella es la infidelidad. Generalmente pensamos que la persona infiel
es la única culpable, sin embargo la infidelidad es el resultado de
la crisis de una pareja, pues quien es infiel lo hace porque busca
en otra persona cuestiones sexuales, emocionales o intelectuales que
su pareja no le da.
La infidelidad no sucede espontáneamente, siempre hay motivos que la
provocan. La lista de razones es interminable, pero los sexólogos
especialistas en terapia de pareja coinciden en que en todas se
intenta satisfacer las carencias del matrimonio:

Las 9 razones más comunes

1. Nos sentimos devaluados. Terminado el enamoramiento, enfrentamos
a la pareja real y olvidamos a la idealizada, y sus conductas no
siempre placenteras en la convivencia defraudan nuestras
expectativas. Si la pareja nos abandona al centrarse sólo en sus
objetivos personales y no en los de ambos, y al mismo tiempo nos
relacionamos con una persona distinta que nos hace sentir más
valorados, la elegimos inconscientemente como nueva compañera.
Principalmente para las mujeres, es muy importante sentirnos bellas
y deseadas por nuestro hombre. Si no se cumple nuestro objetivo,
sentimos una gran frustración y se devalúa nuestra autoestima. Una
forma de sentirnos de nuevo atractivas y deseadas, es siendo
cortejadas en una relación extramarital.

2. La monotonía. Cuando nuestra pareja descuida el tiempo en común
por sus actividades personales y deja de tener detalles cariñosos
con nosotros, sentimos que el amor se acabó, se produce un
distanciamiento y nos empezamos a sentir encadenados a pasar el
resto de nuestros días en una relación que ha perdido su encanto. Un
matrimonio sumido en la rutina y en el aburrimiento se puede venir
abajo a causa de un encuentro con un intruso que lllegue y nos
aborde con el misterio, encanto y riesgo de los que carece nuestra
relación.

3. Una vida sexual deficiente. El sexo es un elemento esencial en la
pareja y si éste es defectuoso, quien se siente insatisfecho tiende
a buscar fuera de la relación la satisfacción sexual que no
encuentra en su pareja. Si a pesar de sentir un gran amor por la
pareja, en la cama no encontramos nada excitante, nos vengamos
teniendo relaciones sexuales con otra persona, porque estamos
enojados con nuestra pareja que no quiere hacer el amor o no quiere
llevar a cabo nuestras fantasías sexuales.

4. Dependencia emocional de los padres. Si nuestra pareja no es
emocionalmente independiente de sus padres y no establece límites
respecto a ellos, esta conducta infantil nos hace sentir sin su
apoyo, y nuestra necesidad insatisfecha de ser escuchados y
atendidos nos impulsa a buscar una relación extramarital.

5. Buscamos nuevas sensaciones. Si se acaba la seducción del
enamoramiento y se vive en el hastío de una relación, hay quienes
necesitan seguir satisfaciendo su necesidad de seguir enamorados. La
curiosidad de experimentar el sexo con otras personas y de vivir la
aventura es un fuerte motor para buscar un affair.

6. Idealizamos a la pareja. Para continuar idealizando a nuestra
pareja, muchas veces elegimos como amante a una persona totalmente
opuesta. Hay quienes llevan a cabo todas sus fantasías sexuales con
el amante y no con la pareja para sentir que la siguen manteniendo
en el concepto de ‘decente’.

7. La pareja lo permite. Se dan casos en que la pareja está de
acuerdo en que tengamos relaciones extramaritales, porque es
consciente de que necesitamos satisfacer las deficiencias que
existen en nuestra propia relación.

8. Sentimos amenazada nuestra libertad. Cuando la pareja es
asfixiante o nos da pavor perder nuestra independencia y quedar
atrapados en una relación, intentamos sentirnos libres cometiendo
actos de infidelidad.

9. Alarde de poder. Por haber obtenido poder, dinero y una posición
social, hay quienes sienten que se han ganado el derecho a tener un
mayor potencial sexual con el sexo opuesto.

La infidelidad es un síntoma de la serie de crisis por las que
atravesamos como pareja. Si buscamos en el fondo, descubriremos que
somos infieles cuando no encontramos en nuestra pareja lo que
buscamos y nuestra relación no satisface completamente nuestras
necesidades. Sin embargo, superar la crisis dependerá de la forma en
que podamos comunicarnos como pareja.